Por Marco O. Brik

El 22 de noviembre continuaba el viaje reflexivo de los Encuentros TEVEO, describiendo en esta ocasión algunas de las experiencias e iniciativas existentes en España y otros países de nuestro entorno cuyo principal objetivo es el fomento y la difusión de las artes escénicas para la infancia y la juventud. Es evidente que la situación que atraviesa el sector, lastrado por políticas culturales poco atractivas, es complicada. Buscar salidas creativas, útiles e innovadoras parece haberse convertido en la fórmula para seguir luchando, conservar la esperanza y resistir para todos aquellos que dedican su vida al arte.

Los participantes en la mesa de debate y reflexión del día 22 de noviembre.
La foto que encabeza este artículo pertenece a GERARDOSANZ FOTÓGRAFOS.

La segunda mesa de debate de los XVI Encuentros TEVEO, celebrada en el Teatro Calderón de Valladolid, mostraba, precisamente, ejemplos concretos de iniciativas que han nacido bajo esta premisa. El mensaje que, a la larga, se pretendía transmitir a los asistentes es que las cosas nunca volverán a ser como antes de la crisis, por lo que los movimientos ciudadanos deben ganar protagonismo paulatinamente como método de subsistencia y desarrollo profesional. Como muy inteligentemente apuntaba Ignacio Guzmán, coordinador artístico de la Subdirección General de Teatro del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, es vital desmarcarse de los discursos políticos, vacíos por completo de contenido y poco pragmáticos. La coyuntura actual, que está dejando a un gran número de profesionales tirados por el camino, requiere replantearse muchas cuestiones. “En gran medida, por eso mismo estamos hoy aquí, para mirarnos a nosotros mismos, preguntarnos cosas y proponer posibles soluciones”, reconoció.

Pilar López, moderadora de la mesa, junto a Ignacio Guzmán.

Guzmán es muy consciente de la fragilidad del sector y conoce a la perfección las amenazas que están poniendo en peligro el porvenir de la cultura en España. De hecho, leyó algunos fragmentos de la carta que recientemente remitía el magistral compositor Jordi Savall al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para renunciar públicamente al Premio Nacional de Música que le acaban de otorgar. Argumentaba Guzmán que el diagnóstico de Savall, conciso y clarividente, acertaba perfectamente a la hora de describir el difícil momento al que está haciendo frente el sector. Pero también es consciente de la importancia de la cultura y, en consecuencia, del papel que debe desempeñar el INAEM para facilitar una adecuada difusión de las artes: “Debemos ayudar para crear un buen entramado cultural, para desarrollarnos como personas”. El propio Savall lo describe con mucha habilidad en su misiva: “(…) La Cultura, el Arte, y especialmente la Música, son la base de la educación que nos permite realizarnos personalmente y, al mismo tiempo, estar presentes como entidad cultural, en un mundo cada vez más globalizado. Estoy profundamente convencido que el arte es útil a la sociedad, contribuyendo a la educación de los jóvenes, y a elevar y a fortalecer la dimensión humana y espiritual del ser humano (…)”.

Después participó en el debate Marián Osácar, jefa del Departamento de Promoción de las Artes de la Fundación Municipal de Cultura y Educación de Gijón (FMCE), que explicó por qué FETEN (Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas) ha ganado tanto prestigio en sus 23 años de vida y se ha convertido, sin duda, en el principal referente nacional para el sector. Para empezar, debe quedar claro que los niños y niñas son espectadores de presente, no de futuro, advirtió Osácar. FETEN ha defendido siempre que los niños y niñas son los verdaderos protagonistas de las políticas públicas, y que las instituciones necesitan apoyar a las compañías del sector para que los recursos invertidos y el trabajo realizado revierta realmente en ese público. El deseo de Osácar es, por tanto, que FETEN siga siendo útil para la sociedad, eficaz como promotora del arte, y continuar haciendo buen uso de los fondos públicos que sirven para formar a los niños y niñas, y crear ciudadanos críticos y libres. Todo se basa, según ella, en el respeto y la calidad de las propuestas presentadas. Eso, unido al apoyo incondicional que reciben de la gente de Gijón, ha encumbrado a FETEN a lo más alto a escala internacional.

También se reservó un pequeño hueco para que el portugués Luís Fernandes, coordinador general de la Asociación Cultural d’Orfeu, presentará a los asistentes el Festival “i”, que se celebra en mayo en la localidad lusa de Águeda (a menos de 80 kilómetros al sur de Oporto). En 2015 alcanzará su séptima edición y quiso aprovechar el marco de los Encuentros TEVEO para invitar a los profesionales españoles a participar en el proyecto e intercambiar conocimientos. “Hay gente en Portugal con ganas de vivir las experiencias que se viven en España”, aseguró Fernandes, que aclaraba acto seguido que el concepto de “festival” no es exactamente el mismo a un lado y otro de la frontera.

La Belle Saison, historia de una utopía francesa. ¿Es posible que alrededor de 1.000 profesionales de las artes escénicas, procedentes de todos los rincones del país, se reúnan periódicamente durante dos años para reflexionar sobre la realidad del sector, y las conclusiones de dichos encuentros se concreten en un manifiesto de 40 propuestas que va a servir para desarrollar nuevas políticas nacionales de fomento de la cultura para la infancia y la juventud? Sí, es posible. Acaba de suceder en Francia, de la mano de la asociación Scène(s) d’Enfance et d’Ailleurs, cuya presidenta, Geneviève Lefaure, pasó por los Encuentros TEVEO para relatar la experiencia.

El trabajo de muchos años, al que han contribuido todo tipo de profesionales (artistas, gestores, educadores, programadores…) ha quedado plasmado en un gigantesco proyecto nacional que se llama La Belle Saison, una “utopía teatral colectiva” –como ellos mismos lo denominan– que ha logrado el apoyo a gran escala del Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia. La meta es desarrollar de forma colaborativa el conjunto de propuestas contenidas en el manifiesto, bajo la coordinación de Scène(s) d’Enfance et d’Ailleurs, aunque con la participación directa de muchas otras asociaciones nacionales. La primera fase ha arrancado este curso 2014-2015 y la localidad de Aviñón se convertirá el próximo julio en el primer “ensayo” global para poner en práctica algunas de las iniciativas de La Belle Saison. Si se cubren las expectativas y se obtienen los resultados esperados, el proyecto tendrá, sin duda, un recorrido muy largo, que permitirá redefinir las políticas nacionales en torno a la artes escénicas para la infancia y la juventud.

¿Para cuándo una iniciativa similar en España? ¿Somos aquí capaces de armonizar objetivos, sumar fuerzas, superar obstáculos históricos y trabajar todos en la misma dirección? ¿Está la respuesta en los movimientos y las plataformas ciudadanas, integradas esencialmente por artistas? ¿Cuál es la mejor opción para llegar a la esfera política e influir en sus decisiones?

 

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