Por Victoria Ramos

El tándem formado por Arboleda y Sagospe –que tanto nos sorprendiera con Papeles arrugados– da un paso más, diseñando un mundo en el que palabras e imágenes se funden para crear un original homenaje al legado del escritor Lewis Carroll, al sinsentido, y a los maravillosos universos que puede concebir la imaginación cuando es libre de volar, espoleada por la lectura.

El título que recogiera en 2012 el Premio Lazarillo de Creación Literaria, y, este mismo año, el de la Fundación Cuatrogatos, no es sino un espectacular ejercicio de narración juguetona, ágil, descarada, divertida y disparatada, plagada de juegos verbales y poblada por una galería de hiperbólicos personajes. La creciente maestría de la voz narradora queda genialmente rematada por el colorido dinamismo de las ilustraciones que parecen nacer del propio texto, poniendo de relieve la excepcional compenetración de este dúo creativo.

En 1931, el gobernador de una provincia china, el general Ho Chien, prohibía leer a Lewis Carroll. Esta baza, la de lo prohibido –¿hay algo que logre atrapar más a un joven lector?–, es la que el autor juega para atraernos a un mundo tan estrambótico como cotidiano, porque, ¿hay algo más absurdo que la propia realidad de los adultos?

Gracias a un anuncio en el periódico se cruzarán los caminos de una desastriz francesa pelirroja que habrá de convertirse en disimulatriz; una niña llamada Alice que sueña con ser la Alicia que ve al conejo blanco; su tío –un hombre-cigüeña víctima de un hambre insaciable–, y Baptiste Travagant con su huevo gigante… Incluso conoceremos a un señor de mirada melancólica, cuya vida quedó marcada por Nunca Jamás.

Saltando de casualidad en accidente y de tropezón en despiste, el lector avanza sin darse cuenta sumergido en el caos de este libro de ritmo frenético, descripciones minuciosas y lectura sencilla, que nos presenta sugestivos escenarios plagados de referentes históricos, tan insólitos como reales. Cada nombre propio, dibujo, descripción o detalle sin importancia que despiertan la risa del lector rinden culto al surrealismo que habita dentro y fuera del País de las Maravillas, a la fantasía, la lectura, la infancia y la creación; a un sinsentido que, al final, es coherente; a la inigualable lógica del absurdo; a la maravilla de no prohibir la fantasía que habita en todas partes, incluso en el reflejo de las pupilas de un par de viejos ojos.

Ilustraciones de Raúl Sagospe.

¿Te gusta leer? ¿Eres patoso? ¿Conoces el País de las Maravillas? ¿Tienes entre 0 y 200 años? Si has parpadeado dos veces al leer una de estas preguntas, entonces, este libro es para ti.

A partir de: 10 años.

Autor: Diego Arboleda
Ilustrador: Raúl Sagospe
Ediciones: Anaya Infantil y Juvenil
Precio: 13€

Por cierto, si tienes más de 7 años y te gustan las historias de Arboleda, pásate el 23 de febrero por el Espacio Fundación Telefónica, en la popular Gran Vía madrileña. Allí podrás disfrutar en familia del ciclo infantil Breves Historias Tecnológicas, a partir de las 11:30h. Ese día es el turno del cuentacuentos La válvula del señor Bisiesto, escrito, precisamente, por el autor de Prohibido leer a Lewis Carroll. La actividad (entrada libre hasta completar aforo) dura unos 20 minutos y después se realizará una visita guiada por la exposición Historia de las Telecomunicaciones.

 

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