Ana María Boudeguer (en la foto de arriba, junto a su marido, Julio Jaime Fischtel) no quiere dejar de agradecer la labor realizada por el equipo de profesionales que forma parte del Teatro Sanpol. Asegura, sin ambages, que su entrega es otro de los factores que han hecho posible tener éxito durante todos estos años. Algunos han crecido, literalmente, en la sala, como es el caso de Natalia Jara, que empezó de pequeña echando una mano a su amiga Natasha y hoy se ocupa de diversas labores –actuar entre ellas–. Además, toda la familia Fischtel-Boudeguer está involucrada en el proyecto. Natasha se encarga desde hace unos años de la gestión del teatro. Nicolás, el hijo mayor de Ana María y Julio Jaime, se ha convertido en uno de los diseñadores de iluminación más prestigiosos del país y aporta en cada espectáculo su granito de arena llenando de luz y color el escenario. Y en breve también se incorporará al equipo Renée, que tiene muy claro que de mayor quiere ser actriz y pasar su vida entre bastidores.

 

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