Lo prometido es deuda… Reproducimos aquí la versión íntegra de la entrevista que realizamos a la compañía de teatro para niños Tyl Tyl para el número 2 de la revista impresa. Sus respuestas aportan información realmente valiosa. ¡Disfrutadla!

Teatro Tyl Tyl

Tyltyl es uno de los protagonistas de El pájaro azul, de Maurice Maeterlinck, una deliciosa obra para niños e interpretada por niños. El pájaro azul simboliza la felicidad que todos buscamos y que está más cerca de lo que esperamos. Los niños, gracias a su inocencia, la encuentran fácilmente. La Compañía Tyl Tyl la encontró en el trabajo constante y el esfuerzo de cada día para que muchos niños sean felices.

Tyl Tyl nació en 1984… Desde entonces ha representado más de 6.000 espectáculos y ha recorrido prácticamente todos los rincones de España, además de estar presente en numerosos festivales internacionales… ¿Cuál es la clave para seguir al pie del cañón después de tanto tiempo?
Tyl Tyl nace durante un tiempo de gestación muy interesante para nuestro país. Un tiempo en el que la educación y la cultura para la infancia tuvieron un gran empuje y, sobre todo, la ilusión de construir un país más rico en todos esos aspectos. Nuestro proyecto estuvo vinculado desde sus inicios a la educación y el arte con Daniel Lovecchio y Pury Estalayo como integrantes fundadores, provenientes de ámbitos de formación en expresión corporal, música y teatro, pero integrados en colectivos de renovación pedagógica, cuya influencia era decisiva en aquellos años.
La clave para seguir en pie es la renovación a través de la ilusión compartida con la infancia, de la validez de los espacios consagrados a los rituales de crecimiento humano. El ámbito de la creación teatral es muy importante en este sentido. La energía nos la proporciona la tarea y la convivencia creadora con la infancia, los profesionales de la educación y nuestro público en general.

¿Cuáles son las ventajas de hacer teatro para bebés?
Las ventajas son todas las que pueda imaginar un profesional del arte escénico en cualquiera de sus vertientes. Para la creación es una escuela, ya que no es fácil mantener su atención y concentración sobre lo que se crea en el escenario. En cuanto a los problemas de estilo, es un acicate para pensar formas escénicas que podría decirse que se incluyen entre las prácticas de vanguardia.
El bebé textualiza lo que ocurre, sin filtros proporcionados por la experiencia, y toda puesta en escena es percibida como un objeto simbólico único que, de no guardar coherencia, no es capaz de generar interés. Ante la mirada de un bebé todo es posible nuevamente, y es así como es sentido en cada una de las representaciones que realizamos.

Música, movimiento, expresión plástica… ¿Qué atrae más la atención del público infantil? ¿Con qué elementos disfrutan más? ¿Qué temas le resultan más sugerentes? ¿Cómo saber si lo han pasado bien?
En un primer momento, el público infantil se ve atraído por todo. Debemos recordar que hay hambre y avidez por lo nuevo. La infancia es un período en construcción, pero también es una etapa plena de la vida. Sin duda, con lo que más disfrutan es con lo que les divierte en el sentido más amplio del término (que no tiene sólo que ver con la risa). Todo el lenguaje escénico, apoyado en el movimiento y la presencia, es lo que más les interesa. Los temas son sugerentes si el “cómo están puestos en escena” lo es. Las temáticas no son atractivas por el “qué”, sino por el “cómo”, pues en eso consiste la escenificación.
¿Para saber si se lo pasan bien? Debemos recordar que los niños tienen verdadera necesidad de moverse y cambiar sus centros de atención con mucha frecuencia. Un discurso escénico obliga a delegar la iniciativa del movimiento en otros que lo hacen por ellos (aunque se les invite al movimiento). Si quien elabora la representación es capaz de manipular la atención provocando el disfrute, sensaciones y emociones, voces y silencios profundos, estamos ante un objeto escénico de algún valor para los espectadores infantiles y podríamos decir que se lo han pasado bien.

Representación en el Teatro Tyl Tyl

¿Qué montaje de Tyl Tyl os trae mejores recuerdos? ¿A cuál tenéis más cariño?
A lo largo de tantos montajes todos son queridos, porque en cada uno se han jugado procesos diferentes que tenían que ver con cada momento vital. Podríamos recordar con cariño y gratitud nuestra versión libre de La flauta Mágica de 1996. Lo recordamos por el gran reto que supuso abordar la música de Mozart y porque fue el año en el que inauguramos nuestro teatro. Con este montaje también abrimos las programaciones infantiles en el Círculo de Bellas Artes. Estábamos programados para un fin de semana, pero nos quedamos un mes con el aforo completo.

  • Lapotínguele (2002). Supuso una profundización en nuestra búsqueda de estilo y una colaboración histórica con Ana Pelegrín, que nos marcó de una manera extraordinaria.
  • Apareció (2004). Premio a la mejor música en el Lut Fest de Sarajevo. Abrió un cauce creativo en torno a nuestro enfoque del teatro para bebés que anteriormente había sido explorado en Los sonidos, las palabras y las cosas (1999).
  • Ecos (2003). Premio 2010 en el Festival Walizka de Polonia. Supuso un encuentro y giro de lenguaje escénico explorado en Lapotínguele, inspirado en la poesía de Federico García Lorca.
  • Hansel y Gretel (2011). Abre un nuevo camino en el que se unen el estilo de trabajo de la compañía con la perspectiva que aporta éste al tratamiento del cuento clásico.

Como se puede apreciar, entre el primer montaje citado y Hansel y Gretel existen 16 años de distancia. Cada uno de ellos nos vinculó al público de una manera diferente y de ellos aprendimos nuestro oficio.

¿Es el teatro una buena herramienta para despertar los sentidos y potenciar la inteligencia del público infantil?
Por supuesto que sí. Pero nos atreveríamos a afirmar que el crecimiento en teatralidad es una realidad ineludible. Por más que no se practique la creación escénica, la construcción del propio Yo sucede en teatralidad. La inteligencia crece si se prueban nuevas conexiones y esto sólo es posible ensayando la vida en un espacio destinado al ritual y al juego, en el que todo lo que suceda sea acogido sin consecuencias dolorosas para la vida cotidiana. El teatro es un templo laico, pero también un laboratorio para la mismidad de quien lo practica.

Muchos padres y madres creen que sus bebés son todavía demasiado pequeños para llevarlos al teatro… ¿Cuál es la edad adecuada para introducirlos en el mundo de las artes escénicas?
Cada uno debe decidir cuándo proporcionarle a su hijo la experiencia que le ayude a crecer y explorar nuevas posibilidades de vida. Pero las experiencias de reconocida calidad artística sólo pueden hacer bien y proporcionar nuevos recursos. Sobre la edad adecuada podemos decir que, en nuestro teatro, el ciclo de bebés permanente que ofrecemos está recomendado a partir de los 6 meses. Esta edad no es arbitraria. Se justifica porque alrededor de ella comienza una zona más separada de la madre que hace posible la percepción de nuevos estímulos.

Teatro Tyl Tyl (interior)

¿Qué diferencias existen entre dirigirse a adultos y hacerlo para el público infantil?
La diferencia básica es la edad en uno y otro caso, pues el producto debe ser de buena calidad en ambos. En el adulto existe una culturización que le mantiene dentro de las formas durante la representación, aunque ésta no le atraiga. En el niño, esa culturización aún no existe y su respuesta a lo que está viendo tiene más que ver con el instinto que con la cultura. Después podemos encontrar muchos matices que hacen que sea diferente, tanto la interpretación como las técnicas de puesta en escena en uno u otro caso. Por ejemplo, el manejo de los tiempos y los contrastes es marcadamente diferente. Se podría formular como hipótesis que el arte escénico dirigido a la infancia es un género a sistematizar con rigor artístico.

El interés por los más pequeños ha crecido como la espuma en los últimos años y cada día hay más compañías que crean espectáculos para ellos. ¿Se hace teatro para bebés de calidad en España?
No deberíamos confundir el interés por la primera infancia con la primera infancia como un mercado. En estos años ha habido de todo y no siempre ha sido interesante lo que traía el río. En la creación escénica existe un proceso de trabajo y no sólo el encuentro con un resultado. Nosotros creemos en los procesos y trayectorias que sean coherentes. Hay un público que acude a nuestro teatro que busca la calidad que un teatro para la infancia debe rezumar.
Cada compañía que haga teatro para bebés en España debe encontrar su modo, puesto que no hay sólo uno. Pero creemos que lo debe hacer con salud, coherencia estética y rigor metodológico en sus planteamientos, ya que estamos hablando de un público frágil. No sabemos cuánto teatro de calidad para bebés se hace en España, pero sí que del Teatro Tyl Tyl han salido más de 10 trabajos para estas edades y nuestro centro ha sido objeto de estudio para una tesis sobre la teatralidad infantil realizada por uno de nuestros miembros en la Universidad de Valladolid entre los años 2007 y 2012.

¿En qué países está más desarrollado este género teatral?
En Francia, Bélgica, Dinamarca e Italia ha habido un desarrollo interesante de este género. Pero, para considerar esto, debemos tener en cuenta políticas de estímulo para estos sectores y tiempo de maceración para los proyectos. En el caldo de cultivo de movimientos favorecedores pueden surgir experiencias interesantes, como lo han sido los movimientos de renovación pedagógica de los años 70-80 en España, que sirvieron para que aparecieran proyectos como el nuestro.

¿Por qué es importante que exista una oferta adecuada de teatro para bebés y niños?
Es importante porque el ser humano se construye en representación. La existencia de espacios específicos posibilita que el ritual escénico sea posible, y esto es de suma importancia, porque si existe un espacio para ensayar la realidad y probarse sin riesgos, la realidad será enriquecida con la creación de otra realidad posible.

Escuela de Expresión Artística

Vuestra Escuela de Expresión Artística, para alumnos de 3 a 18 años, hace disfrutar a sus participantes cada temporada… Y vuestros talleres y jornadas cosechan resultados satisfactorios de un año para otro. ¿Existe alguna fórmula secreta para mantener la atención del público infantil?
El público infantil necesita que los adultos les enseñen a amar lo que ellos aman. Así ha sido siempre la relación de la humanidad con el aprendizaje. En nuestra Escuela de Arte se trabaja con la ilusión y el deleite como ejes para el aprendizaje y con el suministro de una técnica clara, en la medida en que ésta es necesitada por el alumno. Nunca la técnica va por delante del deleite y del disfrute. A partir de esta fórmula debemos decir que para mantener la atención es imprescindible establecer relaciones de verdad marcadas por el respeto, el afecto, los límites y la sinceridad. Después de todo, el trabajo en el arte es la elaboración de un interno que se pone fuera para que otros puedan verlo.

 

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