Por Victoria Ramos

La historia de Cuento de Luz es la de un sueño, una mujer valiente y un proyecto que ha logrado alcanzar el éxito aun naciendo en plena época de crisis. Con apenas tres años de vida a sus espaldas esta editorial infantil ha editado ya más de una treintena de álbumes ilustrados y cosechado premios de todo tipo, la mayoría en Estados Unidos. Su creadora, Ana Eulate (en la foto de arriba), abandonó una prometedora carrera –ocupó varios puestos en ministerios españoles, en el Consulado General de de España en Río de Janeiro (Brasil) y en la Comisión Europea– y cambió los despachos de Bruselas por un garaje madrileño, en el que comenzó a publicar las historias que escribía desde niña, se convirtió en editora y se volcó en la labor de “contar historias que dejen entrar la luz, que despierten y estimulen la imaginación de los niños y los adultos; cuentos que iluminen, no que adormezcan”.

Mensajes universales que no entienden de fronteras, historias con corazón que construyen puentes entre la imaginación y la reflexión, son su tarjeta de visita.

Ana Eulate con los niños de Kabul (Afganistán).

Nacida con vocación internacional y espíritu innovador, Cuento de Luz publica sus cuentos en inglés y español. Acumula ya más de 300.000 seguidores en Facebook –donde también cuenta con páginas en español e inglés y es la segunda editorial infantil más seguida después de Disney–. Están presentes en YouTube, Pinterest, Twitter… Publican en los cinco formatos de ebook, comercializan sus cuentos a través de librerías y de su propia web (www.cuentodeluz.com), apuestan por la eco-edición y venden alrededor del 70% de sus libros fuera de España. Ahora están decididos a asaltar el mercado chino, que empieza a abrirles sus puertas. Sus cuidadas ediciones con ilustraciones casi artesanales –apenas  hay un toque de ordenador en ellas– son el sello de fábrica de la casa.

Una editorial solidaria
Pero si algo caracteriza a Cuento de Luz es que quiere llegar a los niños. A todos. Especialmente a aquellos que nunca han tenido un cuento en las manos. Al menos una vez al año cede los derechos de alguno de sus libros a una organización sin ánimo de lucro. El cielo de Afganistán, uno de sus últimos títulos, está vinculado a su colaboración con la Fundación Cometa, que construye dos escuelas en el conflictivo país asiático. El libro ha sido traducido al dialecto dari y repartido por las escuelas afganas.

El pasado año, junto a la Fundación Vipeika, Ana Eulate viajó a Kenia con el álbum Bonita es la vida, traducido al swahili, en las manos. Allí inauguraron Cuento de Luz School, que escolarizará a más de 300 niños.

En el símbolo de este sello infantil un niño vuela como lo hacen sus sueños, entre nubes y libros, ayudado por historias que despiertan la imaginación y la creatividad, enseñan a respetar las diferencias, a eliminar fronteras y a valorar la originalidad y la sensibilidad. Esta filosofía, más allá del márketing tradicional y anodino, es la clave de éxito de esta joven firma.

Portadas de algunos libros de Cuento de Luz

 

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