Por Victoria Ramos

Uno de los más grandes iconos del álbum ilustrado, el hombre que rompió todos los tabúes al escribir para niños, enamoró a pequeños y adultos, fue censurado y hoy es reverenciado en todo el mundo –sobre todo en Estados Unidos– vuelve a nosotros gracias a la editorial Kalandraka, que ha decidido reeditar los títulos más emblemáticos de Maurice Sendak, descatalogados en español desde hacía décadas. Lo ha hecho, además, con una excelente traducción del inglés, a cargo de Miguel Azaola, que ha sido capaz de dar al texto ese ritmo cantarín que le caracteriza en el original y que se perdía en ciertas traducciones.

La cocina de noche destaca por su lenguaje elástico, poético y casi musical, perfecto para leer con niños en voz alta. Plagado de onomatopeyas e imágenes impactantes, es uno de esos libros que no se olvidan –más aún en una edición tan mimada–. Bienvenidos, lectores, al mundo de los sueños de un niño pequeño. El problema es que los personajes de Sendak nunca fueron angelicales, sino tercos, rebeldes, desobedientes y alborotadores. Miguel se cae de la cama, pierde su pijama y aterriza en la masa de una ruidosa cocina, donde tres cocineros lo mezclan con la masa. ¿Quién sino el gran Sendak sería capaz de desdramatizar un acto como meter a un niño en el horno? De ahí a pilotar un avión de masa de pan por los cielos de Nueva York, poblado de rascacielos que no son sino paquetes y frascos de comida, no hay más que un paso; uno que da Miguel solo, rescatándose a sí mismo, enfrentando unos miedos que el autor no veía sino como compañeros de juegos. Así es el onírico mundo de los sueños. Impredecible, mágico e inquietante. Un lugar donde la única guía es el instinto y la fantasía.

El homenaje a Little Nemo in Slumberland, de Winsor McCay, en el que el mundo nocturno de los sueños de un niño es protagonista, es evidente. Pero la obra está plagada de otros guiños a referentes infantiles del autor. Resulta desconcertante que los sectores más conservadores no supieran apreciar la pura alegría y el vitalismo del homenaje a la libertad de la infancia que destilan las páginas de esta pequeña gran obra de arte.

En las ilustraciones, el cielo nocturno iluminado de forma artificial lo preside todo, creando expectación ante ese misterio que son para un niño las cosas que ocurren de noche, cuando debe estar durmiendo. Hay viñetas y paneles al estilo cómic de distintos formatos, plagados de miles de pequeños detalles, en los que seguir fijándose en cada lectura. Sin embargo, con este autor no todo es lo que parece. La cocina de noche es mucho más que un libro infantil. Papás y mamás, busquen los pequeños detalles. Hay referentes culturales que escapan al alcance de los niños y que harán las delicias de los mayores. Es un álbum lleno de riqueza, de reminiscencias de la América dorada revestida de surrealismo, en el que se nos narra una historia aparentemente simple, aunque llega a incomodar en ocasiones a los lectores adultos. El avión que se construye Miguel es, nada menos, que el de Hop Harrigan, un héroe de la aviación de los años 40. Y es, sobre todo, un expresivo homenaje a su amada Nueva York, esa megalópolis que nunca duerme, donde todos los sueños parecían posibles.

A partir de 4 años.

Autor: Maurice Sendak
Editorial: Kalandraka
Precio: 15€

 

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