Una rápida consulta a la cartelera de Madrid permite comprobar que existen hoy numerosos espectáculos concebidos para el público infantil y familiar. Pero ninguna sala de la ciudad pone el cariño, la dedicación y los recursos que el Teatro Sanpol consagra a los más pequeños. Sus gestores, Julio Jaime Fischtel y Ana María Boudeguer, cumplen estos días 30 años produciendo teatro para niños.

Más de 3 millones de espectadores han pasado por el Teatro Sanpol en todos estos años

Julio Jaime Fischtel está convencido de que el gusto por el teatro empieza en la infancia, desde la escuela. Por ello ha dedicado prácticamente toda su vida a crear afición entre los más pequeños. Su enorme esfuerzo y constancia a lo largo de todos estos años han convertido al Teatro Sanpol en el mayor referente nacional dentro de su categoría. Al hablar hoy de teatro para niños en España resulta inevitable destacar el papel que han desempeñado tanto Fischtel como su mujer, Ana María Boudeguer, dentro del panorama teatral en las últimas décadas.

El éxito es notable. Cada mañana, alrededor de 500 niños irrumpen en la tranquila plaza a orillas del Manzanares en la que se ubica el Teatro Sanpol y llenan con entusiasmo el patio de butacas. Muy pocas salas de Madrid pueden presumir de contar a diario con un público tan entregado y estable. Esto ha sido posible gracias a las campañas escolares que la familia Fischtel-Boudeguer idearon al tomar las riendas del teatro: era fundamental convencer a los colegios para que llevaran a sus alumnos a ver los espectáculos que montaban.

Empezaron hace ya más de 30 años como una compañía itinerante de teatro para niños. Por aquel entonces no se prestaba en el país atención alguna al público infantil. Ellos fueron los primeros en apostar con valentía por los más pequeños. Buscaron una sala estable y se pusieron manos a la obra. Pero ganar fama como teatro dedicado a los más pequeños llevó su tiempo. Antes deberían atravesar una frenética etapa como teatro de nuevas tendencias, que llegó a participar de lleno en la movida madrileña. “En este escenario han ocurrido cosas fantásticas e increíbles durante los primeros años de nuestra andadura”, reconoce el propio Fischtel. Por el Teatro Sanpol pasaron los personajes más ilustres de aquellos años: Almodóvar, Banderas, Martirio… Aunque en ningún momento se dejó de producir teatro para niños, con montajes que se representaban cada mañana para cientos de pequeños espectadores.

La última edición de los Premios del Teatro Musical, celebrados en Madrid el pasado 1 de octubre, reconoció la trayectoria y profesionalidad del equipo del Teatro Sanpol y su compañía La Bicicleta al otorgarles el Premio Especial del año 2012

En estas tres décadas de esfuerzo y sacrificio, la familia Fischtel-Boudeguer ha producido 37 espectáculos con recursos propios. Las subvenciones públicas han sido siempre escasas (en su mejor momento apenas representaban entre el 15% y el 20% de los ingresos totales del teatro) y cada año se reducen las partidas. Aun así, sus montajes han sido vistos por cerca de tres millones de espectadores. “El público que venía hace 30 años poco tiene que ver con el de hoy”, advierte Fischtel. “Hemos visto cambiar por completo a la sociedad española”. Ambos coinciden en señalar que los niños de hoy son muy despiertos, con una gran capacidad de atención. “El público es cada vez más exigente”, puntualiza Boudeguer. “Este factor nos ha obligado a evolucionar e innovar… No se puede seguir haciendo eternamente lo mismo, aunque se haya tenido éxito en el pasado. Es fundamental ofrecer cosas nuevas”, concluye.

Tampoco tienen miedo a la actual crisis, que está dejando a muchos teatros sin subvenciones ni posibilidad alguna de capear el temporal. Aseguran haber vivido momentos muy delicados en el pasado, que siempre lograron superar, por lo que no dudan de que también saldrán adelante en esta ocasión. “Nosotros somos los que debemos adecuarnos a los tiempos que corren”. Ambos confían plenamente en la viabilidad del proyecto en el que han trabajado con fervor durante los últimos 30 años. “El teatro no va a morir…”. Son conscientes, sin embargo, de que está llegando la hora de ceder el timón a las nuevas generaciones. “Es ley de vida”, aclara Boudeguer. Su hija, Natasha, está lista para coger el relevo.

Encontrarás más información sobre el Teatro Sanpol y la labor que realizan en los siguientes enlaces:

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