Por Javier Fernández Jiménez (director de los programas ‘Castillos en el Aire’ y ‘Menudo Castillo’, de Radio 21)

A casi todos nos gustan los álbumes ilustrados, cada día un poco más. Estos libros de tamaños diversos e imágenes sorprendentes se están haciendo protagonistas de estanterías y bibliotecas para todas las edades, convirtiéndose en preciadas joyas que queremos tener y disfrutar entre nuestras colecciones libreras. Aún hay quien piensa que los libros ilustrados son para peques; seguramente sean los mismos que piensan que los cómics, los dibujos animados y los libros infantiles son sólo para niños, un nutrido grupo de personas que se reduce muy despacio, a base de lecturas, de conversaciones y de exposiciones tan impresionantes como las que acoge el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, en Madrid.

En la exposición, vigente entre los días 11 de abril y 4 de mayo, podemos ver todo el proceso creativo que durante cuatro años –intercalados con otras ocupaciones y proyectos– ha mantenido al Premio Nacional de Ilustración 2005, el leonés Javier Zabala, inmerso en una parábola recogida en una de las más de 600 cartas que el pintor Vincent Van Gogh le envió a su hermano Theo, una parábola en la que descubrimos cómo era el famoso pintor holandés y qué pasaba por su cabeza. Muchas veces los cuentos y las ficciones son los que mejor nos definen por dentro, y el autor de Los girasoles o Trigal con cuervos nunca se definió mejor con las palabras que como lo hizo con este pequeño relato.

A través de cinco grandes bloques temáticos (En la ciudad, El niño, Construyendo nidos, Lo que hacen los demás y ¡Ah, la libertad…!) podemos ver el trabajo desarrollado por Zabala hasta dar con las ilustraciones que finalmente han formado parte de un álbum ilustrado que debe leerse despacio, disfrutando de cada palabra, paladeando cada detalle y admirando cada una de las ilustraciones que lo pueblan. Bocetos, ideas, maquetas… incluso diversidad de técnicas y motivos, hasta dar con la ilustración adecuada. Todo el proceso creativo de un álbum más que recomendable, y que nos ayuda a comprender a uno de los artistas más incomprendidos en su tiempo y más admirados en la actualidad.

La visita a la exposición es como un viaje al interior del álbum, a sus colores y formas, a sus collages y negativos, al estado de ánimo de Zabala en el momento de realizar este álbum y a las ideas que tienen los artistas para expresar emociones. Cada ilustración de El pájaro enjaulado es un juego de emociones, mensajes, imágenes… Hay que visitarlas y revisitarlas para procurar encontrar en ellas todo lo que el ilustrador nos ha querido contar, y aún así habrá cosas pendientes para una nueva visita. Esta exposición es la demostración palpable de todo lo que hay detrás de un álbum ilustrado; en esta ocasión, uno de esos que se convertirá en una joya en nuestra biblioteca, una en la que marcaremos a fuego un potente Ex libris para que a nadie se le olvide volver a dejarlo en su sitio una vez disfrutado –o sufrido.

En la visita a la exposición estaremos acompañados del amplio catálogo de álbumes ilustrados de la editorial Edelvives, con ilustraciones de Tesa González, Benjamin Lacombe o Liesbet Slegers, entre otros. Álbumes que harán nuestra visita mucho más colorida y divertida y que nos invitarán a repoblar nuestras estanterías con collages, acuarelas, lápices… y todo aquello que convierte en mágico a un buen álbum ilustrado.

Javier Zabala es uno de los ilustradores españoles más importantes a escala internacional dentro del sector del libro ilustrado. Ha ilustrado cerca de una centena de libros y es también el autor del texto de algunos de ellos. Sus ilustraciones han acompañado obras de Miguel de Cervantes, Federico García Lorca, Shakespeare, Chéjov, Rodari, Melville… Si te fijas, es muy probable que tengas en tu biblioteca algún libro ilustrado por él.

Es una exposición que no te puedes perder si pasas por Madrid antes del 4 de mayo.

 

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