El Hotel Reconquista de Oviedo fue el escenario elegido para la entrega, hace ya algunos meses, del IX Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, creado para mejorar la divulgación de obras que fomenten la afición por la lectura entre los más jóvenes.

Este año se llevó el galardón una historia sobre la guerra, la soledad, las relaciones humanas y la infancia: Aún te quedan ratones por cazar, de la filóloga asturiana Blanca Álvarez. Ambientada en Japón durante la II Guerra Mundial, esta historia posee un lirismo que quizá se deba a la relación de la autora con la poesía (puedes leer aquí una extensa reseña sobre el libro). Álvarez tiene publicados con Anaya Infantil y Juvenil numerosos títulos juveniles, como La escuadra del portero, La mitad de tu rostro o Las costuras del guante. También ha escrito libros para adultos y ha recibido prestigiosos galardones, como el IV Premio de la Crítica de Asturias por su obra El puente de los cerezos.

Por su parte, la ilustradora del libro, Laura Catalán (licenciada en Humanidades y Antropología), llegó al mundo de la ilustración en busca de “algo” que, según ella misma explica, parece haber encontrado. Sus imágenes –delicados trazos de inspiración nipona– contribuyen “iluminar” Aún te quedan ratones por cazar y aumentar su poder de evocación.

 

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