Por Raquel Berini

Solidaridad y ternura rezuman en este cuento de Michael Grejniec, que podemos disfrutar por igual grandes y peques. Nicolás Mallo ha adaptado esta mágica historia al lenguaje del teatro de sombras. Estos días podemos verla en la sala Plot Point de Madrid, y en octubre regresa a El Montacargas, espacio donde se ha representado con gran éxito desde 2011.

¿A qué sabe la luna? nos habla de lo importante que es cooperar para conseguir un objetivo común. Los animales veían cada noche la luna sobre sus cabezas y querían conocer su sabor. Por separado no eran capaces de alcanzar la luna porque estaba demasiado alta, pero al unirse lograrían probarla; una luna que tendrá sabor salado o dulce, a carne, queso o cacahuete… Todo dependerá de quién le pegue el mordisco.

Nicolás Mallo durante la representación (foto de Eva Cavero Pérez).

Mallo lleva 40 años dedicándose al mundo de la marioneta y el teatro de sombras. En esta ocasión, unos delicados animales realizados con material plástico en blanco y negro, unas varillas para sujetarlos y moverlos, junto al gran biombo de tela (detrás del cual ocurre la escena) y el proyector de luz son los pocos elementos que se utilizan para contar esta sencilla historia. Los animales aparecen poco a poco en el escenario y buscan alcanzar la luna. Veremos elefantes, monos, jirafas, leones… Los niños que asisten al espectáculo deberán ayudarles, porque sólo cuando todos se junten lograremos averiguar a qué sabe la luna.

Pero lo más interesante de este espectáculo sucede al final del relato de Grejniec. Mallo, experto ya en las lides de despertar la admiración de los más pequeños, les hace partícipes de probar la luna. Enseña con tranquilidad y una sonrisa a todos los niños que quieran participar la técnica del manejo del títere, y cada uno tendrá la oportunidad de saborear el lejano cuerpo celeste. Los peques, entusiasmados, suelen rodear al titiritero y se esmeran por darle un mordisquito a la luna. Cuando lo consiguen se sientan asombrados y alegres por la hazaña realizada, y observan con intriga a los demás participantes para saber si tiene el mismo sabor.

Sombras de la luna.

¿A qué sabe la luna? está publicado en nuestro país por Kalandraka. Esta editorial mima todos sus libros. En este caso, el cuento viene acompañado por un póster alargado con imágenes de la luna y la pirámide de animales, que incorpora a su vez un medidor de 150 centímetros para señalar la altura de los peques. Además, en colaboración con BATA (Baion Asociacion Tratamiento del Autismo) se ha publicado la obra adaptada al sistema de pictogramas para personas con necesidades de apoyo educativo.

El polaco Michael Grejniec escribió e ilustró este poético relato. La estructura del cuento es repetitiva y acumulativa. Cada animal entra e intenta probar la luna. Dice las mismas palabras y llama al siguiente animal, que se suma a la acción. Los pequeños lectores recuerdan fácilmente la trama y ellos mismos pueden repetir la frase y mencionar la lista creciente de animales. Las ilustraciones son sencillas y elegantes. Destaca la luna sonriente entre gris y rosada, la tierra color ocre y los distintos animales en tonos más vivos sobre el fondo negro de la noche. El libro combina el texto sobre fondo blanco en una hoja con la ilustración de fondo negro en la otra. Este contraste le da un toque moderno y llamativo que potencia el dibujo de Grejniec.

Es, en definitiva, un relato muy recomendado para primeros lectores, con el que podemos jugar y reflexionar; una historia de sueños compartidos, de cooperación, y también sobre las distintas formas de ver el mundo…

¿Tú también quieres probar a qué sabe la luna?

Interior del libro, con las ilustraciones de Michael Grejniec.

Texto e ilustraciones: Michael Grejniec
Traducción: Carmen Barreiro
Editorial: Kalandraka
Edad recomendada: a partir de 5 años
Precio: 15€

 

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